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El mismo precio, por escrito, se aprueba.

Un presupuesto es el precio del trabajo antes de empezar, y lleva diez cosas: tus datos, los del cliente, la fecha, un número, qué vas a hacer, el material, la mano de obra, lo que no entra, hasta cuándo vale ese precio y cómo se paga. Con eso ya estás por encima de la mitad de la competencia, que sigue dando precios por teléfono.

Las diez líneas, y qué pasa si falta cada una

Esto es lo que se usa en Estados Unidos. En inglés se llama estimate, y si buscas plantillas vas a encontrar más con ese nombre.

La líneaQué va ahíSi falta
Tus datosNombre del negocio, teléfono, correo y número de licencia si tu oficio la pideSe ve improvisado y después cuesta cobrar
Datos del clienteSu nombre y la dirección donde va el trabajoCon dos obras del mismo cliente ya no se sabe cuál es cuál
Fecha y númeroLa fecha de hoy y un número que no se repitaCirculan dos versiones del precio y el cliente usa la que le conviene
El trabajoQué vas a hacer, con medidas y cantidadesAquí empiezan casi todas las discusiones
MaterialesQué material, cuánto y de qué calidadComparan tu total contra otro que puso material más barato
Mano de obraEl trabajo cobrado aparte del materialParece que le estás cargando todo al material
Lo que no entraPermisos, pintura, limpieza, acarreoTe lo van a pedir gratis y con razón
ValidezHasta cuándo vale ese precioTe reclaman en marzo el precio que diste en enero
Forma de pagoCuánto al empezar, cuánto al terminar y cómo se pagaCobras cuando el cliente decida
FirmaUn espacio para la tuya y otro para la de élNo queda nada que demuestre que lo aceptó

Presupuesto y factura no son el mismo papel

Se confunden todo el tiempo y son dos momentos distintos. El presupuesto va antes y pide una respuesta. La factura, que en inglés es invoice, va después y pide dinero.

Qué cambiaPresupuestoFactura
Cuándo se mandaAntes de tocar nadaAl terminar, o por avances
Qué diceLo que va a costarLo que se debe
El númeroCambia si cambia el trabajoYa no se mueve
Qué esperasQue te digan que síQue te paguen
Qué lleva de másValidez y lo que no entraFecha límite y cómo pagar

Separa el material de la mano de obra

Un total de $4,800 no le dice nada a nadie. Ese mismo trabajo con $2,100 de material y $2,700 de trabajo sí se puede comparar, y el cliente deja de pensar que el número salió del aire.

Te sirve más a ti que a él. Si el material sube antes de empezar, mueves una línea en vez de renegociar el trabajo entero. Y al cerrar el año sabes cuánto te dejó tu tiempo, que es el dato que casi nadie tiene.

Cómo se cobra el impuesto sobre la venta cambia según el estado y según el tipo de trabajo. Eso lo contesta un contador de tu estado, no una guía.

Las exclusiones son lo que te salva

Son las líneas que dicen qué no estás cobrando. Nadie las pone y son las que evitan la pelea del último día.

  • Los permisos

    Di quién lo saca y quién lo paga. Es la sorpresa más cara de todas y llega a mitad del trabajo.

  • Sacar y tirar lo viejo

    El acarreo del escombro cuesta camioneta, gasolina y tiradero. Si no lo escribes, se da por incluido.

  • Lo que aparece al abrir

    Madera podrida, cable viejo, tubería rota. No puedes presupuestar lo que todavía no se ve, y decirlo antes no te quita el trabajo.

  • Pintura y remates

    El detalle final es donde se van las horas que nadie contó. Si no entra, que se lea.

  • Mover muebles y limpieza

    Dos horas de mudanza gratis por trabajo, cuarenta trabajos al año. Saca la cuenta.

  • El material que compre el cliente

    Si él lo pone, tú no respondes por él. Escríbelo así, porque cuando falle te va a llamar a ti.

Si el trabajo crece, crece el papel

El cliente te pide una cosita más. La haces por quedar bien, y al final el que quedó mal fuiste tú. Así se pierde el dinero en este oficio.

Lo que se usa se llama orden de cambio, change order en inglés, y no es nada complicado: tres renglones con qué se agrega, cuánto suma y cuántos días más. Se manda antes de hacerlo.

No hace falta firma de notario. Un mensaje de texto donde él conteste que sí ya es algo escrito, con fecha, que puedes enseñar. Guárdalo. Dejarlo en un ahorita lo hago y luego lo hablamos nunca termina bien.

Por qué el mismo número por escrito sí se aprueba

Dicho por teléfono, tu precio suena a lo que se te ocurrió mientras mirabas la pared. En papel, con tu nombre arriba y las líneas separadas, suena a cuenta hecha. Es el mismo dinero y no se lee igual.

Piensa en cómo se decide. Pidieron tres precios. Dos llegaron por mensaje, sin membrete, con un total y nada más. El tuyo llega en un archivo con tu logo y con lo que sí entra y lo que no. Ganar ahí no es cuestión de ser el más barato.

Mándalo en PDF y no como foto de una hoja. Que se abra bien en el teléfono, porque ahí lo van a leer. Y mándalo el mismo día de la visita: a los cuatro días la mitad de la gente ya contrató a otro.

Con qué armarlo sin gastar

Para esto no necesitas contratar a nadie. Con lo que ya tienes en el teléfono o en la computadora se hace bien.

  • Word o Google Docs

    Los dos traen plantillas de presupuesto gratis y guardan en PDF. Armas la tuya una vez y cada trabajo es cambiar cuatro datos.

  • Una hoja de cálculo

    Excel o Google Sheets suman solos. Suena a poco hasta el día que te equivocas sumando y cumples un precio que no era.

  • Aplicaciones del teléfono

    Hay varias que hacen presupuesto y factura desde la obra, como Wave, Invoice Simple o Joist. Todas tienen versión gratis con límites. Úsala si mandas muchos; si mandas dos al mes, no te hace falta.

  • Un logo, aunque sea sencillo

    Es lo que separa tu papel del de los otros dos. Canva tiene versión gratis y con media hora sale algo digno.

  • Guarda todo con el mismo nombre

    Fecha, cliente y calle en el nombre del archivo. Cuando alguien te reclame un precio de hace ocho meses, lo encuentras en veinte segundos.

Cuidados que valen para ti

Si trabajas desde tu casa, en tus datos pon el teléfono y el correo, no el domicilio. Nadie necesita saber dónde vives para aprobarte un trabajo.

Cuando el cliente es una empresa, junto con el papeleo te van a pedir el W-9. Ahí puedes poner el EIN del negocio en lugar de tu número personal, que es justo para lo que sirve el EIN.

Y si algún día armamos tu página, el logo y el diseño que hacemos son los mismos que puedes usar en tu presupuesto, en la camioneta y en las tarjetas. Una sola cara para todo.

Preguntas

Lo que más nos preguntan

¿Se dice presupuesto, cotización o estimado?

Las tres se entienden y cambian según de dónde seas. Lo que sí conviene saber es que en inglés hay dos palabras con peso distinto: estimate es un cálculo aproximado y quote es un precio cerrado. Si el tuyo es cerrado, dilo con todas las letras, porque el cliente asume lo que más le conviene.

¿Un presupuesto firmado es un contrato?

Puede tener peso, y depende de cómo esté escrito y del estado donde trabajes. Para trabajos chicos, un presupuesto detallado y firmado es lo normal. Si el trabajo es grande o el cliente es una empresa, que un abogado te arme el contrato. Nosotros no damos asesoría legal.

¿Se cobra por hacer el presupuesto?

Depende del oficio. Ir a medir y dar precio casi siempre se hace gratis. En aire acondicionado, electricidad o plomería es común cobrar la visita de diagnóstico, entre $75 y $150, y descontarla si el cliente contrata. Si cobras, dilo antes de subirte a la camioneta.

¿Cuánto tiempo debe valer mi precio?

Entre 15 y 30 días es lo normal, y escrito en el papel. El material se mueve y no tienes por qué cargar tú con esa subida seis meses después. Si pasó el plazo, mandas un precio nuevo y no quedas como el que sube los precios.

¿Cuánto puedo pedir por adelantado?

Lo común es un anticipo al empezar y el resto al terminar, o pagos por avance en trabajos largos. Cuidado con una cosa: hay estados que ponen límite a cuánto se puede pedir de anticipo en remodelación de casas, y algunos oficios piden licencia. Revisa las reglas de tu estado o pregúntale a un abogado antes de fijar tu política.

El cliente me pide que le baje el precio. ¿Qué hago?

No bajes el número: quita trabajo. Si le rebajas $500 sin quitar nada, acabas de enseñarle que tu primer precio estaba inflado, y el del año que viene también lo va a regatear. Quita una capa de pintura, deja fuera el acarreo, y que se vea en el papel qué se quitó.

¿En qué idioma lo mando?

En el idioma en que hablaste con el cliente. Con una constructora o una oficina va a ser en inglés casi siempre. Si te cuesta, arma tu plantilla una vez con alguien que te ayude y de ahí en adelante solo cambias las cifras.

Sé honesto contigo

Cuándo esto no te hace falta

Si vendes trabajos de precio fijo y publicado, como una limpieza de $120 o un servicio de $89, no necesitas presupuesto: necesitas una lista de precios y cobrar en el momento. Y en el otro extremo, si vas a firmar con una constructora grande o el trabajo es de muchos miles, un presupuesto tuyo no alcanza. Ahí el papel lo revisa un abogado antes de que firmes.

¿Prefieres que te lo dejemos hecho?

Página, logo, tarjetas, correo con tu nombre y tu Google, por $180 al mes sin contrato. Listo en 48 horas y tú no haces nada.