Cuánto tienes
Haz la cuenta
Tu número, no el promedio de otros
Cambia los números por los tuyos. La cuenta se hace aquí en tu teléfono: no se manda a ningún lado y no se guarda nada.
Lo que quieres que te quede limpio, antes de impuestos. No lo que factura el negocio.
Gasolina, seguro, herramienta, teléfono, permisos, contador, publicidad. Sin material de obra.
Descuenta domingos, fiestas, vacaciones, días de lluvia y los que te enfermas. 240 es un año lleno.
Las que de verdad estás disponible para trabajar, no las que pasas fuera de casa.
Las otras se van en cotizar, manejar, comprar material y perseguir pagos. Casi nadie pasa de 7.
Tienes que cobrar
$68 la hora
- Tienes que juntar al año
- $88,000
- Horas que trabajas
- 2,160
- Horas que puedes cobrar
- 1,296
- Horas que nadie te paga
- 864
Este es tu piso: por debajo trabajas gratis. El precio al cliente va arriba, y el material se cobra aparte.
El error que hace que cobres de menos
Casi todo el mundo hace la cuenta igual: quiero ganar $70,000, trabajo 2,000 horas al año, entonces cobro $35 la hora. Suena lógico y está mal por dos lados.
El primero es que esas 2,000 horas son de un empleado. A ti nadie te paga por manejar hasta la obra, por ir a medir para dar un precio, por hacer el viaje a la casa de materiales, por contestar mensajes en la noche ni por perseguir el cheque que no llegó. Todo eso es trabajo y ninguna de esas horas la cobra nadie.
El segundo es que un empleado que gana $70,000 le cuesta a su patrón bastante más que eso, porque encima van los impuestos que paga la empresa, el seguro y las herramientas. Cuando trabajas por tu cuenta, ese "encima" lo pones tú de tu bolsa.
Junta las dos cosas y sale por qué tanta gente que trabaja doce horas al día siente que no le rinde. No es que trabaje poco: es que está cobrando el precio de un empleado.
Las horas que se pueden cobrar
Esta es la parte que cambia el número entero, así que vale la pena entenderla bien.
Si trabajas 240 días al año a 9 horas, son 2,160 horas de tu vida puestas en el negocio. Pero si de cada 10 horas solo 6 están dentro de una casa haciendo el trabajo que alguien te está pagando, tus horas cobrables son 1,296. Las otras 864 existen igual y las pagas tú.
Reparte tu meta y tus gastos entre 1,296 y no entre 2,160. Es la misma cuenta que hace cualquier taller cuando te cobra la hora de mecánico: ese precio no es el sueldo del mecánico, lleva dentro el local, la herramienta y las horas que el muchacho pasa esperando a que llegue el siguiente carro.
| Tipo de trabajo | Horas cobrables de cada 10 | Por qué |
|---|---|---|
| Obra grande, semanas en el mismo sitio | 7 u 8 | Llegas una vez y te quedas |
| Servicio y reparación, varias casas al día | 5 o 6 | Se va la mitad manejando y cotizando |
| Emergencias | 4 o 5 | Salidas sueltas y mucho tiempo muerto |
| Recién empezando, sin cartera | 3 o 4 | Casi todo el tiempo es buscar trabajo |
Qué entra en los gastos del negocio
Aquí va lo que gastas por tener el negocio abierto, exista o no un trabajo ese día. El material de cada obra no entra: ese se le cobra al cliente aparte, en su propia línea del presupuesto.
Lo que sale es tu piso, no tu precio
El número de arriba es el punto donde no ganas ni pierdes. Cobrar exactamente eso es trabajar sin utilidad, y una temporada floja te deja debiendo.
Encima va tu ganancia. Un margen del 10% al 20% sobre ese piso es lo que se maneja en trabajos de oficio, y sube cuando el trabajo es especializado, urgente o incómodo.
Y encima va el material de cada obra, con su propio margen por el trabajo de irlo a comprar, cargarlo y responder por él si sale malo.
Si el número te salió más alto de lo que cobras hoy, no te asustes: es la cuenta correcta. Lo que hay que revisar entonces es por qué. A veces son demasiadas horas regaladas, a veces son gastos que se pueden bajar, y muchas veces es que llevas años cobrando por debajo de lo que cuestas.
Cobrar por hora o cobrar por el trabajo
Saber tu costo por hora no significa que tengas que cotizar por hora. Para casi todos los oficios conviene cotizar el trabajo completo, y usar el número por hora solo para armarlo por dentro.
Cotizar por hora te castiga justo por ser bueno: el que lleva quince años hace en tres horas lo que otro hace en seis, y cobrando por hora gana la mitad. Además el cliente se pasa la obra mirando el reloj y discutiendo cuánto tardaste.
Por el trabajo completo el cliente sabe qué va a pagar desde el principio, tú te quedas la ventaja de trabajar rápido, y la conversación deja de ser sobre horas y pasa a ser sobre lo que se entrega. Por dentro tú calculas horas por tu número, sumas material, sumas margen, y sale el precio.
Donde sí conviene el precio por hora es en trabajos que no se pueden medir antes: reparaciones donde no sabes qué vas a encontrar al abrir, o ayudas sueltas. Ahí se dice el precio por hora antes de empezar y se pone por escrito.
Los errores que se repiten
Preguntas
Lo que más nos preguntan
¿Por qué me sale un número tan alto?
Casi siempre por las horas cobrables. Si de cada 10 horas solo cobras 6, tienes que juntar lo mismo en menos horas y el precio sube. No es que la calculadora exagere: es que la cuenta de dividir entre todas las horas trabajadas, que es la que hace casi todo el mundo de cabeza, deja fuera casi la mitad de tu tiempo.
¿Los impuestos van en los gastos del negocio?
Mejor no los metas ahí, porque se pagan sobre lo que ganas y meterlos como gasto fijo enreda la cuenta. Lo que pones como lo que quieres llevarte es antes de impuestos, y cuánto apartar de cada trabajo te lo dice un contador de tu estado. Trabajando por cuenta propia te toca poner las dos mitades del impuesto de nómina, así que aparta más de lo que apartabas de empleado.
¿El material entra en el precio por hora?
No. El material se cobra aparte y en su propia línea del presupuesto, con su margen. Meterlo dentro del precio por hora hace imposible comparar tu precio con otro y te deja vendido cuando el material suba a mitad del trabajo.
Tengo dos ayudantes. ¿Cómo cambia esto?
Su sueldo, sus impuestos y su seguro entran en los gastos del negocio, y sus horas cobrables se suman a las tuyas. El precio por hora que sale es el de la cuadrilla, no el tuyo solo. Ojo con una cosa: cada persona que sumas trae sus propias horas regaladas, porque también maneja y también espera.
¿Le enseño este número al cliente?
No hace falta y normalmente no conviene. El cliente quiere saber qué cuesta su trabajo, no cómo repartes tus gastos. Usa el número por dentro para armar el precio y entrégale un presupuesto con el trabajo, el material y lo que no entra.
Mi número me salió más alto que lo que cobra todo el mundo aquí. ¿Y ahora?
Primero revisa que los datos sean tuyos y no de un mal día. Si el número aguanta, tienes tres caminos y ninguno es bajar el precio a ciegas: subir las horas cobrables organizando mejor las rutas y las visitas, bajar gastos que no te dan nada, o dejar de competir por precio y competir por lo que se ve. Un presupuesto con marca, trabajos a la vista y respuesta rápida sostienen un precio más alto que el del que solo manda un número por mensaje.
¿Guardan lo que escribo aquí?
No. La cuenta se hace en tu teléfono y no se manda a ningún lado. Cierras la página y no queda nada.
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