Saltar al contenido
TuEmpresaLatina

Cuánto tienes que cobrar la hora.

No hay un número que sirva para todos, y el promedio de tu oficio no paga tus gastos. Tu precio por hora sale de cuatro cosas tuyas: lo que quieres ganar, lo que te cuesta tener el negocio abierto, los días que de verdad trabajas y —la que casi nadie cuenta— cuántas de esas horas le puedes cobrar a alguien. Métele tus números aquí abajo y sale tu piso.

Haz la cuenta

Tu número, no el promedio de otros

Cambia los números por los tuyos. La cuenta se hace aquí en tu teléfono: no se manda a ningún lado y no se guarda nada.

Lo que quieres que te quede limpio, antes de impuestos. No lo que factura el negocio.

Gasolina, seguro, herramienta, teléfono, permisos, contador, publicidad. Sin material de obra.

Descuenta domingos, fiestas, vacaciones, días de lluvia y los que te enfermas. 240 es un año lleno.

Las que de verdad estás disponible para trabajar, no las que pasas fuera de casa.

Las otras se van en cotizar, manejar, comprar material y perseguir pagos. Casi nadie pasa de 7.

Tienes que cobrar

$68 la hora

Tienes que juntar al año
$88,000
Horas que trabajas
2,160
Horas que puedes cobrar
1,296
Horas que nadie te paga
864

Si divides entre todas las horas que trabajas te sale $41. Ese es el error que hace que mucha gente cobre de menos: las horas de cotizar, manejar y comprar material no las paga ningún cliente.

Este es tu piso: por debajo trabajas gratis. El precio al cliente va arriba, y el material se cobra aparte.

El error que hace que cobres de menos

Casi todo el mundo hace la cuenta igual: quiero ganar $70,000, trabajo 2,000 horas al año, entonces cobro $35 la hora. Suena lógico y está mal por dos lados.

El primero es que esas 2,000 horas son de un empleado. A ti nadie te paga por manejar hasta la obra, por ir a medir para dar un precio, por hacer el viaje a la casa de materiales, por contestar mensajes en la noche ni por perseguir el cheque que no llegó. Todo eso es trabajo y ninguna de esas horas la cobra nadie.

El segundo es que un empleado que gana $70,000 le cuesta a su patrón bastante más que eso, porque encima van los impuestos que paga la empresa, el seguro y las herramientas. Cuando trabajas por tu cuenta, ese "encima" lo pones tú de tu bolsa.

Junta las dos cosas y sale por qué tanta gente que trabaja doce horas al día siente que no le rinde. No es que trabaje poco: es que está cobrando el precio de un empleado.

Las horas que se pueden cobrar

Esta es la parte que cambia el número entero, así que vale la pena entenderla bien.

Si trabajas 240 días al año a 9 horas, son 2,160 horas de tu vida puestas en el negocio. Pero si de cada 10 horas solo 6 están dentro de una casa haciendo el trabajo que alguien te está pagando, tus horas cobrables son 1,296. Las otras 864 existen igual y las pagas tú.

Reparte tu meta y tus gastos entre 1,296 y no entre 2,160. Es la misma cuenta que hace cualquier taller cuando te cobra la hora de mecánico: ese precio no es el sueldo del mecánico, lleva dentro el local, la herramienta y las horas que el muchacho pasa esperando a que llegue el siguiente carro.

Tipo de trabajoHoras cobrables de cada 10Por qué
Obra grande, semanas en el mismo sitio7 u 8Llegas una vez y te quedas
Servicio y reparación, varias casas al día5 o 6Se va la mitad manejando y cotizando
Emergencias4 o 5Salidas sueltas y mucho tiempo muerto
Recién empezando, sin cartera3 o 4Casi todo el tiempo es buscar trabajo

Qué entra en los gastos del negocio

Aquí va lo que gastas por tener el negocio abierto, exista o no un trabajo ese día. El material de cada obra no entra: ese se le cobra al cliente aparte, en su propia línea del presupuesto.

  • La camioneta

    Gasolina, seguro, placas, llantas y el servicio. Si la estás pagando, el pago del mes también.

  • Los seguros

    Responsabilidad general y, si tienes gente, el de trabajadores. Es de lo que más pesa y de lo que menos se cuenta.

  • Herramienta y reposición

    Lo que compras al año y lo que se rompe. Una herramienta de $900 que dura tres años son $300 al año, no cero.

  • Teléfono, permisos y licencias

    El plan del teléfono, la renovación de la licencia donde tu estado la pida, y las cuotas de la ciudad.

  • El contador y el banco

    Lo que te cuesta la declaración y las comisiones de la cuenta del negocio.

  • Publicidad y presencia

    Lo que gastes en anuncios, en la rotulación de la camioneta, en tarjetas o en tu página.

  • Los impuestos, que no son gasto pero salen igual

    Trabajando por tu cuenta te toca poner las dos mitades del impuesto de nómina, no solo la del empleado. Cuánto apartar de cada trabajo te lo dice un contador de tu estado, no una calculadora.

Lo que sale es tu piso, no tu precio

El número de arriba es el punto donde no ganas ni pierdes. Cobrar exactamente eso es trabajar sin utilidad, y una temporada floja te deja debiendo.

Encima va tu ganancia. Un margen del 10% al 20% sobre ese piso es lo que se maneja en trabajos de oficio, y sube cuando el trabajo es especializado, urgente o incómodo.

Y encima va el material de cada obra, con su propio margen por el trabajo de irlo a comprar, cargarlo y responder por él si sale malo.

Si el número te salió más alto de lo que cobras hoy, no te asustes: es la cuenta correcta. Lo que hay que revisar entonces es por qué. A veces son demasiadas horas regaladas, a veces son gastos que se pueden bajar, y muchas veces es que llevas años cobrando por debajo de lo que cuestas.

Cobrar por hora o cobrar por el trabajo

Saber tu costo por hora no significa que tengas que cotizar por hora. Para casi todos los oficios conviene cotizar el trabajo completo, y usar el número por hora solo para armarlo por dentro.

Cotizar por hora te castiga justo por ser bueno: el que lleva quince años hace en tres horas lo que otro hace en seis, y cobrando por hora gana la mitad. Además el cliente se pasa la obra mirando el reloj y discutiendo cuánto tardaste.

Por el trabajo completo el cliente sabe qué va a pagar desde el principio, tú te quedas la ventaja de trabajar rápido, y la conversación deja de ser sobre horas y pasa a ser sobre lo que se entrega. Por dentro tú calculas horas por tu número, sumas material, sumas margen, y sale el precio.

Donde sí conviene el precio por hora es en trabajos que no se pueden medir antes: reparaciones donde no sabes qué vas a encontrar al abrir, o ayudas sueltas. Ahí se dice el precio por hora antes de empezar y se pone por escrito.

Los errores que se repiten

  • Copiar el precio del vecino

    No sabes qué gastos carga él, ni cuántas horas cobra, ni si está ganando o comiéndose sus ahorros. Puede que el precio que estás copiando lo esté hundiendo a él también.

  • Olvidar los días que no se trabaja

    Lluvia, enfermedad, la boda del sobrino, las semanas flojas de enero. Poner 300 días al año infla las horas cobrables y baja el precio sin que te des cuenta.

  • No cobrarse el propio tiempo de oficina

    Cotizar, facturar, comprar y perseguir pagos son horas de trabajo. Si no entran en la cuenta, las estás regalando.

  • Bajar el precio en vez de quitar trabajo

    Cuando te digan que otro cobra menos, quita alcance y que se vea qué se quitó. Rebajar el número sin quitar nada le enseña al cliente que tu primer precio estaba inflado.

  • No subirlo nunca

    El material sube, la gasolina sube y el seguro sube. Un precio de hace tres años es hoy un precio más bajo aunque el número sea el mismo. Rehaz esta cuenta una vez al año.

  • Contar la meta después de impuestos

    Lo que pongas como lo que quieres llevarte es antes de impuestos. Si pones lo que quieres que te quede limpio en la mano, el número te va a salir corto.

Preguntas

Lo que más nos preguntan

¿Por qué me sale un número tan alto?

Casi siempre por las horas cobrables. Si de cada 10 horas solo cobras 6, tienes que juntar lo mismo en menos horas y el precio sube. No es que la calculadora exagere: es que la cuenta de dividir entre todas las horas trabajadas, que es la que hace casi todo el mundo de cabeza, deja fuera casi la mitad de tu tiempo.

¿Los impuestos van en los gastos del negocio?

Mejor no los metas ahí, porque se pagan sobre lo que ganas y meterlos como gasto fijo enreda la cuenta. Lo que pones como lo que quieres llevarte es antes de impuestos, y cuánto apartar de cada trabajo te lo dice un contador de tu estado. Trabajando por cuenta propia te toca poner las dos mitades del impuesto de nómina, así que aparta más de lo que apartabas de empleado.

¿El material entra en el precio por hora?

No. El material se cobra aparte y en su propia línea del presupuesto, con su margen. Meterlo dentro del precio por hora hace imposible comparar tu precio con otro y te deja vendido cuando el material suba a mitad del trabajo.

Tengo dos ayudantes. ¿Cómo cambia esto?

Su sueldo, sus impuestos y su seguro entran en los gastos del negocio, y sus horas cobrables se suman a las tuyas. El precio por hora que sale es el de la cuadrilla, no el tuyo solo. Ojo con una cosa: cada persona que sumas trae sus propias horas regaladas, porque también maneja y también espera.

¿Le enseño este número al cliente?

No hace falta y normalmente no conviene. El cliente quiere saber qué cuesta su trabajo, no cómo repartes tus gastos. Usa el número por dentro para armar el precio y entrégale un presupuesto con el trabajo, el material y lo que no entra.

Mi número me salió más alto que lo que cobra todo el mundo aquí. ¿Y ahora?

Primero revisa que los datos sean tuyos y no de un mal día. Si el número aguanta, tienes tres caminos y ninguno es bajar el precio a ciegas: subir las horas cobrables organizando mejor las rutas y las visitas, bajar gastos que no te dan nada, o dejar de competir por precio y competir por lo que se ve. Un presupuesto con marca, trabajos a la vista y respuesta rápida sostienen un precio más alto que el del que solo manda un número por mensaje.

¿Guardan lo que escribo aquí?

No. La cuenta se hace en tu teléfono y no se manda a ningún lado. Cierras la página y no queda nada.

Sé honesto contigo

Cuándo esto no te hace falta

Si tu trabajo se vende por unidad y no por tiempo —techos por escuadra, concreto por pie cuadrado, cercas por pie lineal— tu precio de venta se arma con esa unidad y no con la hora. Aun así esta cuenta te sirve por dentro, para saber cuántas horas te deja cada unidad y si el precio del mercado te alcanza. Y si trabajas por sueldo para una compañía, esto no aplica: aquí se calcula el costo de tener un negocio abierto.

¿Prefieres que te lo dejemos hecho?

Página, logo, tarjetas, correo con tu nombre y tu Google, por $180 al mes sin contrato. Listo en 48 horas y tú no haces nada.